No sólo tu alimentación debe ser sana

Hay veces, que a pesar que estamos comenzando a alimentarnos saludable, algunas cosas no nos caen muy bien, y nos empezamos a quejar, “que tal alimento me inflama”, “seguro que fue lo que comí en el desayuno”, “oh ¡qué raro!, si sólo he comido eso, ¿por qué me habrá hecho mal?”, etc.

Has escuchado de somatizar los problemas, ya sea ansiedad, rabia, tristezas, frustración, envidia, odio, etc. Significa que estas emociones, las podemos transformar en síntomas orgánicos y funcionales. Todo lo que consumimos en nuestras cabezas, también llegan a nuestro organismo.

Y así vamos culpando al alimento por la reacción estomacal. El tema es que si no mantenemos unos pensamientos sanos, tampoco nuestro cuerpo lo estará.

Porque no sólo basta que estemos preocupados todo el rato que la alimentación sea la saludable. De estar tomando suplementos, de tener la alacena llena de productos saludables carísimos y exclusivos, o de estar ejercitándonos, sino tenemos la capacidad de aprender a autogestionarnos emocionalmente.

En el curso de Coaching en hábitos, se hace bastante hincapié al área emocional. Es un capítulo completo que habla de éste tema que tuvimos que estudiar, y la verdad, es que es un tema que muchas veces dejamos de lado. Separamos de nuestro cuerpo nuestra cabeza, muchas veces creemos que no tienen relación. Pero es lo más alejado que puede ser. Están totalmente relacionados, las emociones también enferman si no las sabemos gestionar, si no conocemos herramientas para ello. Algunos habrán aprendido a gestionarlas mejor, otros las esconderán y otros simplemente no saben cómo. 

Muchas veces sentimos vergüenza el decir que no estamos, en ciertas momentos de nuestras vidas, estables emocionalmente, o no queremos preocupar a la familia, o simplemente creemos no tener nada. La misma sociedad se ha vuelto “fría” por así decirlo en éste aspecto. Vemos como que alguien sufre de alguna enfermedad tremenda, si busca ayuda externa con un terapeuta, cuando debe ser lo más normal, y lo que se debiera ser cuando no sepamos gestionar nuestras emociones.

Si sólo en los colegios no guiarán a ser “más personas”, a enseñarnos a autogestionar nuestras emociones, enseñarnos herramientas que pudiéramos aplicar en nuestra rutina, creo que habría menos personas con trastornos emocionales, como depresión, estrés, etc.

¿Cómo sé si son mis pensamientos?

¿Te ha pasado que cuando estás comiendo, y recibes una llamada no muy agradable, dejas de comer, o te sienta mal la comida después? A mi si me ha pasado, y diría que a ti también.

Esto es un ejemplo de cómo una situación externa, influye en nuestro cuerpo, provocándonos malestar. Por lo que no sería sólo la alimentación.

Si nuestras comidas son balanceadas, variadas, sabemos lo que nos hace bien, lo que no tanto, pero seguimos sintiéndonos bajos de ánimo, sin energía, o estresados, tristes, es porque quizás hay algo que estamos pensando con mucha frecuencia, y nos puede estar afectando. Esos pensamientos que no son muy saludables.

No son sanos, por ejemplo, cuando:

  • No nos valoramos;
  • Evitamos mirarnos al espejo porque no aceptamos nuestro cuerpo o algo de nuestro cuerpo;
  • Al mirarnos nos encontramos un sinfín de “imperfecciones”;
  • Nos decimos que no somos buenas o buenos para esto;
  • Nos tratamos de tontos o tontas, etc.

Y por otro lado, cuando estamos permanentemente juzgando, o creando juicios al resto. Por ejemplo, cuando criticamos la forma de ser de alguien, su forma de vestir, su manera de hablar, etc.

Estos son pensamientos que también nos enferman, no es sólo la alimentación. El estar constantemente diciéndolos y creyéndolos, el mismo cuerpo lo va somatizando. Puede que te cueste creerlo, pero te invito a hacer la prueba, a ir cambiando de a poco aquellos pensamientos que quizás, ya sin tanto control, aparecen porque están muy arraigados. Pero si podemos cambiar.

Una de las herramientas que puedes usar son:

Las afirmaciones positivas. Algunos les funcionan a otros quizás no mucho, todo depende de la intención que le pongamos. Se habla de la neuroplasticidad del cerebro, y que gracias a esa característica, pueden haber cambios en ti. Sólo que debes ser constante. Te comparto un artículo para que ahondes más en el tema y lo empieces a hacer desde ya.

Por acá te dejo la entrada anterior, donde te comparto unas herramientas que puedes utilizar para poder autogestionar tus emociones, haz click aquí.

¡Muchas gracias por leer! 🙂

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