Camino hacia mi bienestar integral

Acá te contaré resumidamente lo que ha sido mi camino hacia el bienestar integral

Con un trabajo de constante estrés después de un tiempo te pasa la cuenta

Siempre me han interesado las prácticas alternativas para calmar el estrés, y en general las emociones. Recuerdo haber empezado en la Universidad a buscar alternativas para relajarme. Así es como llegué a practicar yoga, y que lo continúo realizando con frecuencia, avanzando a mi ritmo.

Y posteriormente, cuando estaba terminando la Universidad, me introduje en la meditación con un libro de segunda mano que encontré en una librería. El libro se llamaba El Método Silva de Control Mental. Primero lo utilicé como método para relajarme y luego para lograr objetivos. Lamentablemente después de un tiempo dejé de ser constante.

Empecé a trabajar y todo lo que me significaba bienestar para mi mente y mi cuerpo, lo fui dejando de lado y sólo me dediqué a producir. Me dediqué a planificar mi vida en torno al trabajo. Siempre pensando que me entregaría felicidad, seguridad financiera y un futuro.

Mi vida giraba sólo alrededor del trabajo, pensando que en algún minuto llegaría el momento en que no me sentiría así, porque encontraría el trabajo y vida ideal. Pero no fue así, a mayor cargo, más responsabilidad (obviamente), pero también mayor horas de trabajo y mayor estrés.

El trabajo no me permitía alimentarme adecuadamente, comía a deshoras, saltándome comidas, consumiendo cosas dulces como galletas, pasteles, bebidas energizantes, etc. Sumándole a esto que dormía muy poco, y permanentemente pensaba en lo que debía hacer al día siguiente o en lo que no había hecho. No sabía cómo desconectar mi trabajo de mi vida personal.

Esto me llevó a pensar si siempre tendría que ser igual.

Recuerdo un día llegar a casa, estar cenando con mi familia y que de repente me comenzaron a caer lágrimas. No estaba llorando a mares, pero sí las lágrimas caían sin control. Era puro estrés. Mi cuerpo estaba tratando de calmar mi estado emocional de la manera que creía que era lo mejor en ese momento.

Y así era como mi cuerpo se comunicaba, constantes dolores estomacales, inflamación, jaquecas, cambios de humor, problemas de piel, fatiga, falta de energía, desgano. Hay tantas cosas que nuestro cuerpo expresa, pero estamos demasiado ocupados para escucharlo, estamos desconectados de nosotros mismos.

Luego de pasar por varios trabajos estresantes y que no me satisfacían del todo, me llevó a buscar otras alternativas para sentirme física, mental y emocionalmente con una mejor actitud hacia la vida.

Estoy muy agradecida de todos los trabajos en donde he estado, porque aprendí mucho, pero especialmente aprendí que lo primero que debo colocar como prioridad es mi bienestar de forma integral, es decir, físico, emocional y mental. Si no me encuentro bien, no funciono bien y mi entorno se resiente.

Camino hacia una alimentación saludable

Siempre creí que la forma de alimentarme era saludable, y a que a pesar que comía dulces, embelecos o galletas entre medio, lo consideraba como algo que no hacía mucho daño si mis comidas del día eran “saludables”.

El tema de la alimentación empezó primero por vanidad. Siempre he hecho deporte, y especialmente salir a correr, pero no veía que bajara toda esa grasita alrededor de la cintura (la panza). Por lo que comencé a buscar soluciones con la alimentación, y me llamó la atención los jugos verdes.

Comencé a experimentar con ellos diariamente, hasta que di con publicaciones que no sólo lo promocionaban como una solución desintoxicante o para bajar la panza inflamada, sino como parte de la salud. Seguí averiguando, tomé un par de cursos en línea de alimentación y programas de desintoxicación del cuerpo, pero de manera integral, incluyendo alimentación, ejercicios de yoga y meditación.

Y es ahí cuando me doy cuenta que la falta de información que tenemos es gigante, que no era una consumidora informada, que muchas cosas que consumía y que creía saludables, no lo eran. Y que además no ayudaban para nada en bajar mis niveles de estrés y ansiedad. Es increíble descubrir que todo está relacionado.

Es así como llego a la certificación del Instituto Hábitos.

Quería conocer más y tener herramientas para poder apoyar a otras personas a hacer los cambios que necesitamos para lograr un bienestar integral. Para vernos bien, pero sobre todo, para sentirnos bien desde nuestro interior y que se refleje en nuestro exterior.

La certificación en hábitos, me hizo mucho sentido porque trata de manera integral a la persona. Enfocándose en mejorar y cambiar hábitos desde la alimentación, las emociones y la actividad física.

Es así como me decido a certificarme como Coach en Cambio de Hábitos.

Si quieres conocer acerca de lo que hace un coach en hábitos haz click aquí y lo descubrirás.

Gracias por leer 🙂

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